EN UNA PIEDRA EN GALES


Yoko Ono, en la introducción de su libro Pomelo, inicia el diálogo con el lector a través de una pregunta inquietante: ¿Dónde quieren pasar la eternidad?

Su respuesta no se demora al señalar en la línea siguiente: “en una piedra en Gales”.

Quizás porque imagino que esa piedra sería el punto desde el cual divisar el paisaje bucólico galo, es que considero tan poético el tono de la respuesta e inmediatamente se construye esta imagen en mi mente: el verde del pasto alto, húmedo y sinuoso, la roca con musgo y huellas de otros tiempos y en la lejanía el horizonte con ese celeste enrarecido por los vientos que llegan del oeste.

La frase “una piedra en Gales” seguramente evocará una multiplicidad de imágenes diferentes en los lectores. Pero, ¿qué sucede cuando el lugar de la frase lo ocupa una imagen? ¿Experimentamos cada uno de los observadores algo distinto?

Además de la posibilidad de responder a algunos de estos interrogantes, las obras reunidas en esta exhibición nos brindan el privilegio de conocer el estado actual de la práctica artística en el país a través de distintas técnicas fotográficas, diversas construcciones de la realidad y la utilización de antiguos métodos para el registro de la imagen.

Leandro Zanetti nos propone entrar en contacto con la naturaleza. En su búsqueda por resignificar el binomio cielo-tierra y, a través de una imagen en grandes dimensiones que nos obliga a desplazarnos por la sala para poder apreciarla en su magnitud, el artista propicia una experimentación del paisaje señalando la cuestión ecológica y la intervención del hombre en el suelo pampeano.

En las imágenes de Guillermo Miconi, lo cinematográfico está presente a través de lo narrativo, mientras que el trabajo cuidadoso en la composición pone de manifiesto su formación especializada. El movimiento presente en cada una de las fotografías nos sumerge en el recorrido de una historia que se nos presenta en el nudo -como las conversaciones entre amigos entrañables que no tienen comienzo ni final-.

Por su parte, Lía Palmieri incorpora lo social en esta exhibición. Su trabajo -devenido en un registro documental que conmueve y moviliza- implica por parte de la artista una acción de contemplación respetuosa de un grupo humano con el cual se relaciona mágicamente: es que lleva en sus manos una pequeña caja de cartón que es el único medio para perpetuar la imagen.

¿Qué es lo que hay detrás de estas imágenes que las hace tan particulares, al punto de que nos permiten percibir los aromas, sentir las texturas y palpar la soledad?

Evidentemente, lo que hay detrás de cada una de ellas es el peso poético del artista. Y aquí, Zanetti, Miconi y Palmieri transmiten sutilmente, a través de un trabajo en solitario, la belleza que a nosotros se nos escapa en lo cotidiano. Porque los escenarios elegidos para sus producciones son los mismos que todos transitamos, solo que ellos ven donde nosotros solo miramos.

Ahora les toca a ustedes elegir su piedra en este Gales que propone el Museo de Arte Contemporáneo de Junín para contemplar la eternidad contenida en una imagen.