LO BUENO DE ESTA EDAD MEDIA ES QUE DESPUÉS VENDRÁ EL RENACIMIENTO


Cuando escuché por primera vez en los medios la palabra “epidemia” corrí a buscar en mi biblioteca un libro sobre este tema que recordaba haber comprado años atrás. Al abrirlo, advertí que había sido editado hacía ya dos décadas y es exactamente ese el tiempo que ha transcurrido desde que lo leí. “Epidemias y poder. Historia, enfermedad, imperialismo” de Sheldon Watts es un estudio de historia comparada acerca de las relaciones de poder y el impacto de las enfermedades epidémicas donde se presta particular atención al rol de los médicos educados en universidades. Afirma que las pestes han sido llevadas a lejanas tierras por las colonias, mientras que en Europa responden a contextos puntuales: no hubiese sido posible la lepra sin la oscuridad del medioevo.

Por su parte, Frank Snowden, afirma que las epidemias son momentos en que la humanidad se mira al espejo, y claramente no todo es bello en la imagen que se nos devuelve. Snowden es Profesor Emérito de Historia de la Medicina en la Universidad de Yale y tiene una lectura optimista ante el rol de la pandemia en la sociedad actual: señala que el Covid-19 demostró de manera contundente y definitiva que es un error no proveer acceso a la atención médica a todos en el mundo; no solo por los motivos morales que la desigualdad implica, sino porque además esto impide a la ciencia saber dónde están las nuevas enfermedades.

Ya sea que tomemos como referencia al historiador de la cultura o al historiador de la medicina, aún no hay certezas sobre el modo en que retomaremos nuestros compromisos, trabajos, vida social y responsabilidades. Sin embargo, lo que hoy nos ocupa es el quehacer más noble dentro de las expresiones humanas y la pregunta que resuena es: ¿Qué será del arte el día después de esta pandemia?

En la edición del sábado 4 de abril de la revista Ñ, Eduardo Villar afirma que hoy, como nunca antes en la historia, las obras se encuentran en absoluta soledad, ya que no capturan ninguna mirada y se mantienen en silencio impedidas del contacto con el espectador.

Pero cómo viven los creadores de las obras esta ausencia de diálogo entre el público y sus produccIones? Interesados en conocer la situación local, hemos contactado a artistas, curadores y gestores culturales quienes generosamente nos han compartido sus opiniones

Lucila Amatista había inaugurado su exhibición individual “El soplo del mundo” a finales de febrero y desde que entramos en período de aislamiento social, sus piezas reposan del modo en que Villar lo señaló: en silencio, sin que ningún espectador pueda disfrutar de ellas. Fundación OSDE le comunicó a la artista que se ocupan de mantener activa la muestra a través de las redes sociales y que trabajan en la producción de un material educativo capaz de reemplazar la actividad de taller programada para alrededor de 900 alumnos de escuelas de la Ciudad de Buenos Aires.

Jimena Brescia tenía fecha de inauguración para el día de ayer en el MAC de Santiago de Chile. Desde el museo le comunicaron que el demorarían el montaje dos semanas y que la inauguración quizás fuese virtual. La artista llegó justo a tiempo para enviar sus obras a través de la Cancillería Argentina. Sabe que no podrá viajar si efectivamente en Chile se decide avanzar con la inauguración. De modo que espera en su hogar las noticias sobre el su exhibición, pensado proyectos para el futuro.

Milagros Rojas Agullo vive en Ciudad de México. Si bien allí todavía el aislamiento no es obligatorio, la situación le ha producido cierta paranoia: solo sale de su casa para ir a su estudio. Va en bicicleta y no se detiene por ningún motivo en el trayecto: “...salgo de mi casa, me cambio los zapatos, me pongo mi tapabocas hecho a mano, llevo mi alcohol en gel, llego al taller, me lavo las manos, desinfecto mis cosas, me saco los zapatos…” Cree que una mezcla de ansiedad por la situación paranoide y cuasi fascista, sumada a la incertidumbre del futuro cercano, le permite concentrarse mucho mejor. Trabaja en su presente atento a que los planes, tales como la residencia de dos meses que comenzaba en el mes de abril y la exhibición en la que estaba trabajando para el mes de julio, van a tener que esperar. Pero no todo son malas noticias: la revista online que lleva adelante con Catalina Berarducci “Revista Sentimental”, al carecer de inauguraciones que reseñar, decidió convocar a los artistas para que escriban acerca de un libro, una obra o una canción favorita.

También se encuentra en México la artista Ana Gallardo. Reconoce tener cierta dificultad para concentrarse, y se propuso terminar cosas pendientes. Su estudio -la nueva Verdi- ubicado en el norte de la ciudad, está separado por una gran distancia de casa. Al estar todo cerrado, llevó los óleos a su hogar para trabajar en un nuevo proyecto que está intentando concretar. Hoy, encuentra sentido a su práctica porque su trabajo está centrado en mujeres mayores y su propuesta de reflexionar sobre la violencia que entraña envejecer no podría ser más oportuna. Apoyada en la certeza de que de manera colectiva y anclados en lo amoroso se podrá seguir, anhela poder alcanzar un encuentro realmente transformador.

En algunos casos, la imposibilidad de viajar hasta el taller o lugar de trabajo, ha hecho cambiar la rutina de los artistas. Es el caso de Francisco Davicino, a quien le quedaron todos los materiales en su estudio resultándole imposible el pintar en su casa. De modo que está trabajando desde su computadora armando un proyecto expositivo para presentar en galerías.

En otros casos, los artistas concretan sus ideas a través de las redes sociales. Lucas Toro ofrece retratos de cuarentena. Mientras rescata que ahora tiene más tiempo para estudiar y perfeccionar aspectos técnicos, extraña poder salir a pintar a la plaza. Livia Bonelli convocó a través de su Instagram a sus seguidores para que le envíen selfies que luego dibujará y formarán parte de un fanzine. En estos días ha superado la alarma inicial de la incertidumbre apocalíptica, y se encuentra armando una rutina a la que define como necesaria por el bien de todos, ya que estamos transitando tiempos donde sucede algo más grande que nuestro ego. La convocatoria de Lucía Harari es un poco más intimista: la artista pide que le envíen los sueños que tienen en estos tiempos de encierro -en texto y en dibujo- y ella los comparte a través de la cuenta en Instagram @sueniosencuarenta.

Lucas Ponce señala que como artista no encuentra diferencia a este período de aislamiento social, ya que para los artistas es costumbre encerrarse para conectarse y producir. En estos días ha realizado una cámara oscura en su habitación para romper simbólicamente el encierro.

En la edición rosarina de P12, Beatriz Vignoli relató el giro que tuvo el trabajo de Leo Mayer, cuyas obras están siempre hechas con material que otros descartan, ya que centra su práctica en la resignificación de los materiales y en el trabajo colaborativo. Para poder trabajar durante el aislamiento social, comenzó un proyecto que tituló Encuarentenados donde, a través de una convocatoria virtual, recopila palabras que definan la propia cuarentena y un apodo. Con las palabras recolectadas, se propone producir libros de artistas impresos en hojas borradores, que ha juntado en la empresa familiar durante los trece años en que trabajó allí.

Mia Superstar, descubrió en ciertos elementos que antes hubiese desechado -cáscaras de huevos, frascos, bandejitas- nuevos materiales y posibilidades para su obra. Le entristece pensar que nos están acostumbrando a las clases virtuales y a la despersonalización del contacto. Sin embargo, disfrutó mucho la clase de escultura de Flavia da Rin y Nicanor Araoz (de escultura), en la cual explicó su cuerpo de obra. Describe la experiencia como algo extraña pero al mismo tiempo sintió que la plataforma virtual acercaba a los participantes. Esto la inspira a pensar en un futuro donde los artistas estarán más unidos, organizados y con menos tabúes.

Para Federico Cittá, la tendencia a la desmaterialización de los lazos sociales que hoy amenaza con expandirse, es un tema que desde hace un año se había constituído en una nueva dirección para su trabajo. A través de la animación cuadro a cuadro, el video digital y el sonido, articula nuevos conceptos en su obra: indistinción entre materia y energía, el desajuste temporal, lo extemporáneo y el inconsciente auditivo. En su opinión, la situación que nos toca vivir por la presencia del virus COVID-19 evidencia la fragilidad de nuestro cuerpo y de la materia que compone nuestro planeta, de la cual -aunque continuemos negándolo- no podemos prescindir.

A Marina Penhos también el aislamiento la encontró en un proceso de transformación de su práctica. En su caso, la obra fue mutando hacia una forma más transportable/guardable, con materiales reciclados o de descarte. Pintora y declarada amante de la tela, encuentra difícil renunciar a las formas tradicionales de mostrar. Sin embargo, últimamente comenzó a registrar el proceso de la obra, lo transformó en gif y compartió a través de sus redes. Por otro lado, reconoce que los artistas son quienes la pueden pasar mejor en este pandemonium mediático-político-existencial, debido a estar acostumbrados a escaparse a través de la imaginación y sortear todo tipo de impedimento. No siente el encierro, por el contrario, éste le resulta motivador. Pronostica que cerrarán las galerías que nunca estuvieron abiertas para muchos, dejarán de existir las bienales y ferias de arte, “pero las calles serán nuestras”.

Nadia Salem tiene el taller en su casa y por estos días pasa la mayor parte del tiempo en él. Por un lado, su trabajo se volvió más experimental a través de la implementación de nuevas técnica. Por otro, volvió a crear pequeñas esculturas en arcilla -labor que le quita un poco de ansiedad y le permite un ejercicio más lúdico-. Retomó el trabajo sobre papel, ordenó su sitio web y actualizó el registro fotográfico de sus últimas obras. De este modo, vive el día a día, repensando su producción anterior y abordando el futuro.

Dentro de esta vorágine de trabajo y producción, el 1 de abril nos sorprendía un artículo en el New York Times donde se nos instaba a dejar de ser productivos. Su autora, Taylor Lorenz, señalaba que las redes sociales nos quieren convencer que no estamos haciendo suficientes cosas con todo este tiempo extra que la obligación de quedarnos en casa nos estaba regalando. Organizar placares y muebles de cocina, transformarnos en expertos cocineros, escribir el próximo Rey Lear y hacer todo tipo de ejercicio físico -nunca antes realizado- son la prueba de esta excesiva demanda que Internet nos impone en este período donde debiéramos de entender que lo principal es descansar, alimentarse sano y ayudar en la medida de nuestras posibilidades a quienes lo necesitan. Porque, según Lorenz, estar dentro de casa y atender las necesidades básicas debiera de ser suficiente en el contexto del stress que nos genera la incertidumbre sobre el futuro que nos depara la pandemia.

Maruki Nowacki es de las personas que ha tomado debida nota de la sugerencia del NYT. Ella no ha producido aún, ya que se encuentra dimensionando y procesando la situación de un espacio tan cancelado en un tiempo tan fragmentado y conectado a la vez, e intentando asimilar qué es estar presente en estas condiciones. Comparte contenidos que espera faciliten mantenernos vinculados, buscando refugios íntimos y de afectividad; que permitan al mismo tiempo el resguardo de nuestra energía. A través de “Segunda Época” y de un proyecto web de biblioteca propone pensar colectivamente en grupos de zoom y actividades, ya que urge mantenerse conectados.

Diego Frenkel, músico ex integrante de La Portuaria, reflexiona sobre el rol del arte en la sociedad: “el arte siempre tiene un lugar en la cultura, un lugar sustancial. Es oxígeno para el alma de la gente y de los pueblos.” Y en coincidencia con la visión del artículo del NYT afirma que no tenemos que llenar el tiempo como si se tratase de un envase. No todos tenemos la misma capacidad de transitar estos momentos oscuros con actitud positiva. Se espera demasiado de nosotros mismos al pretender una vida acorde a los parámetros de las redes sociales.

La galería Josée Bienvenu, comparte a través de su mailing, imágenes y reflexiones de los artistas que representa. Se trata de uno o dos envíos semanales donde a través de fotografías del ámbito familiar y de trabajo de cada artista, intentan acortar las distancias. Ana Tiscornia, una de las entrevistadas, manifestó que “Mientras que la cuarentena hace que la experiencia inmediata de mi estudio y mi vida familiar sea de alguna manera más agradable, por otro lado, hace que la experiencia existencial sea más espinosa. Aunque me esfuerzo por rechazarlo, soy consciente de que este silencio aparentemente agradable ni siquiera es el silencio antes de la tormenta, sino el silencio dentro de una tormenta azotada por el viento”.

Son muchos los artistas que, conscientes de su situación, remarcan que las condiciones para afrontar el aislamiento no son iguales para todos. Tal es el caso de Carolina Martínez quien aclara que ante todo se siente privilegiada por no estar muriéndome de hambre. Reconoce que hay días en que está muy contenta disfrutando del encierro, mientras que otros se siente rara y con pocas ganas de hacer cosas. Antes de que se dictara el aislamiento obligatorio, Martinez llevó todas las cosas del taller a su casa. Empezó a escribir un diario de cuarentena para entender un poco lo que pasa por su cabeza y allí realizó algunos dibujos a los que considera feos. Extraña mucho a sus amigos y por ello les propuso tomar clases virtuales que les permitieran compartir un momento agradable juntos.

Juan Miceli siente que más que una modificación en su producción, la pandemia le ha impuesto un corrimiento. A partir de la cuarentena -que le impide ir al taller donde hace escultura, instalación y experimentos sonoros- volvió a trabajar en video retomando materiales que había empezado a desarrollar con una beca creación en 2018. También comenzó a hacer capturas de la ciudad vacía con la intención de utilizarlas como soporte de una teoría inútil alrededor de las ideas de formato, cuerpo y virus. Considera que estas situaciones van a generar cambios respecto del modo de exhibir y relacionarnos, al menos por un tiempo. Si bien se profundizará la situación precaria de producción, también visualiza aspectos interesantes para un grupo reducido de artistas, aquellos que puedan lidiar con las necesidades básicas que implican la producción y autogestión.

Fátima Pecci también se ve imposibilitada de trabajar en su taller. Por ello, improvisó una alternativa en su casa con lo mínimo e indispensable: lápices, papel y computadora. Como se encuentra preparando una exhibición, aprovecha para pensar, investigar, bocetar; ahora que dispone de más tiempo del que preveía. Reconoce que las plataformas digitales y las redes ayudan a seguir con la difusión de los proyectos: grabó una canción para el sello Otras formas y un video para el Museo Evita presentando la exhibición de pinturas que tendrá lugar allí a fin de este año.

El curador Javier Soria Vázquez nos comparte su visión sobre la escena en Tucumán: “Son pocos los artistas que trabajan en taller. Nos hemos planteado esto muchas veces en alguna reunión, y creo recordar que llegamos a la conclusión de que, en general, nuestros procesos de producción avanzan en un estadio mental hasta el momento de concreción. Tomamos apuntes, diagramamos, leemos, hablamos con pares,investigamos, maquetamos, hacemos pequeñas pruebas, calculamos, volvemos a tomar apuntes y así hasta, finalmente producir materia en algún espacio físico que se ajuste a las necesidades. No es muy diferente al trabajo en taller, pero prescindimos de este lugar de trabajo el resto de los días”. Por otro lado, reconoce que se encuentra con la misma incertidumbre y suspenso que todos. Desde allí pretende retomar los proyectos que se muestran factibles de realizar con lo que tiene cerca. Es claro que el mundo ha cambiado y es necesario repensar todo. Con optimismo afirma que nos acomodaremos a los próximos tiempos pese a la visión desoladora que se nos presenta hoy.

Hernán Marina señala que más que modificar los materiales se ha concentrado en los aspectos proyectuales: escribir, generar ámbitos de intercambio con personas que comparten sus mismos intereses, investigar, recuperar bocetos, han hecho del escritorio, la computadora y la biblioteca los pilares de la producción en estos días. Si bien el futuro no se muestra claro, Marina tiene la certeza que el arte contemporáneo continuará construyendo sensibilidad y pensamiento más allá del aislamiento.

Daniel Santoro inauguró su primera exhibición virtual: el día 31 de Marzo a las 20 a través de un vivo por Instagram -con la asistencia de su hija Sofía-. Llevó a sus seguidores a recorrer las nuevas obras del mismo modo que lo hace cuando exhibe en una galería. Comenzó por compartir los cuadernos donde surgen las ideas que luego plasma en las pinturas. Entre anécdotas y referencias históricas, compartió los secretos de cada una de sus últimas producciones. Para quienes no pudieron seguirlo en vivo, está disponible en Youtube el registro de esta magnífica experiencia que esperamos otros artistas repliquen.

Nico Vascellari compartió en sus redes la imagen de una bandera que flamea en el Centro Per L´Arte Contemporanea Luigi Pecci en la ciudad de Prato, Italia. En ella se lee en una tipografía amarilla sobre fondo negro “In Dark Times We Must Dream With Open Eyes”. Ante la idea de soñar con los ojos abiertos en estos tiempos oscuros, se me ocurrió pensar cuál hubiese sido la actitud de Alberto Greco si estuviese hoy y aquí entre nosotros. ¿Sería posible mantenerlo encerrado y aislado de la posibilidad de señalarnos con una tiza su famoso Vivo Dito? Quizás no todos estén familiarizados con su obra y la maravillosa huella que ha dejado en su paso por Piedralaves -España-. Afortunadamente, Paula Pellejero, la creadora del documental que da cuenta de la vida de Greco ha liberado el mismo para que todos puedan verlo: Alberto Greco. Obra fuera de catálogo está en Youtube.

En estos días se han sucedido innumerables propuestas online para sobrellevar estos tiempos de encierro: cantantes internacionales y nacionales han realizado conciertos desde sus casas, obras de teatro como el Hamlet de Joaquín Furriel desde el San Martín, óperas como Turandot desde el Teatro Colón y la conmovedora creación “Campo Minado” de Lola Arias para conmemorar el 2 de Abril.

Referentes como Amalia Amoedo, también difundieron propuestas culturales acompañando el importante mensaje de quedarse en casa. Amoedo propuso realizar el Museo Balcón: aprovechando un momento de tanta virtualidad como el actual, nos invitó a mostrar el arte argentino en nuestras ventanas y balcones.

Alberto Antonio Romero -Galeria Constitución- lanzó la convocatoria para la 3ª Edición de Espacios en Red, donde se invita a artistas de todo el país a formar parte de una exhibición colectiva. Articulado a través del espacio de arte Distrito 1 -Trelew- Espacios en Red busca ampliar y activar pensamientos colaborativos y heterogéneos que permitan elaborar un mapeo regional sobre las producciones de arte contemporáneo del sur del país. Cabe aclarar que la exhibición colectiva e itinerante circulará por la provincia de Chubut durante el transcurso de 2020.

El Museo de Arte Contemporáneo de La Boca acercó también una propuesta: ser testigo de la correspondencia de Dani Umpi, artista, músico y escritor, quien dialogará con el artista visual Alfredo Dufour mediante emails diarios. Los artistas compartirán impresiones, reflexiones e imágenes acerca del momento presente de aislamiento social. Para poder ser testigo de este intercambio epistolar, solo hay que registrar una dirección en el Museo. Este diálogo de cuarentena se iniciará el día lunes 6 de abril.

Todo parece indicar que artistas, gestores culturales, coleccionistas y curadores reniegan de la propuesta del NYT: aquí todo el mundo está generando acciones, obras y exhibiciones. Entre tanto trajín, ¿qué lugar queda para la reflexión?

Desde fines de febrero, circulan varios artículos donde las pensadoras y los pensadores del momento se manifiestan -apocalipticamente o con algún grado de esperanza- sobre la pandemia. En un trabajo de edición notable, estos textos se encuentran reunidos y disponibles online bajo el título -bastante discriminatorio en mi opinión- Sopa de Wuhan. Gracias a respetar una línea de tiempo -en su publicación- se logran ordenar planteos y respuestas, como por ejemplo las de Byung-Chul Han y Slavoj Zizek. Según el artículo en chino mandarín, Han señala positivamente las características de un gobierno como el chino para controlar la expansión de la pandemia. Luego en la traducción al español, eso queda soslayado quizás intencionalmente o quizás por error. Este aspecto me lo señaló la artista taiwanesa Yu Hsin Su, con quien conversamos el día en que se publicó el mencionado artículo. Su tuvo ocasión de leerlo en chino mandarín y en alemán -que es la segunda lengua de Han- y señaló con preocupación que el tema de las libertades individuales quedase tan desatendido en un momento de sobreinformación como el actual.

EEUU el país “libre por excelencia” cuyo presidente definió a esta pandemia como un virus chino, encendiendo la mecha de la xenofobia, es el mejor ejemplo para abordar la cuestión de las libertades individuales. Ante las precisas recomendaciones del Centro para el Control de Enfermedades, Trump responde que acatar las mismas es de carácter voluntario y que él no lo hará. Mientras tanto, EEUU se transforma en el epicentro de la pandemia y su población sale compulsivamente a comprar armas.

Si algo ha quedado claro, frente a los trágicos números que indican las muertes producidas por esta pandemia, es que no se han respetado las normas de prevención señaladas oportunamente por la OMS. Hay mucha gente que no se quedó en su casa, sino que se fue a pasear como si el aislamiento social fuese un período vacacional. Y muchos gobernantes que prefirieron privilegiar la economía por sobre la salud de la población, tomaron tardíamente medidas que probaron ser insuficientes para responder a la demanda del sistema de salud.

Sabemos que más tarde que temprano esta pandemia tendrá un final. Y esto es algo sobre lo cual todavía no se está hablando. De hecho, los estudiosos que hemos citado al comienzo de este artículo -Sheldon Watts y Frank Snowde-, no se han ocupado de investigar cómo se sobrepusieron las víctimas de cada una de las epidemias a sus consecuencias, ni cómo sus familiares, amigos o vecinos, siguieron con sus vidas luego de tantas muertes. ¿Será por eso que no aprendemos?

En el sitio web de las Naciones Unidas, se hace referencia a la vida después del Ébola. Allí, sus sobrevivientes dan testimonio de la discriminación que son víctimas, por ignorancia o por falta de información. Y manifiestan que sufren aún más hoy que cuando estaban enfermos.

Durante la epidemia de la Gripe Española, Duncan Phillips vió morir primero a su padre y luego a su hermano. No encontraba consuelo alguno a tan devastadora realidad. Se refugiaba en su casa, rodeado de las pinturas que tanto amaba. En sus memorias, relató que fue el poder sanador del arte el que le hizo reflexionar sobre la necesidad de abrir las puertas de su casa y compartir con su comunidad los beneficios de este hallazgo. El arte podía lograr un sentimiento positivo a través de contemplar una obra porque permitía descubrir la belleza y de ese modo identificarla en todo lo que nos rodea. The Phillips Collection abrió sus puertas en 1921, desde entonces apoya a todo tipo de artistas en el desarrollo de sus carreras profesionales.

El sentido de solidaridad en manos de un solo individuo con recursos económicos para poder concretar una buena acción suena como buen comienzo para reconstruir el espíritu de una comunidad después de una pandemia. Sin embargo, no creo que un individuo solo pueda con toda la humanidad.

Durante un intercambio de ideas propuesto por la plataforma Rising Majority para pensar cómo será el día después del COVID-19, la activista Naomi Klein -crítica de la globalización y del capitalismo- propuso tomar como ejemplo el caso de Argentina en 2001. Señaló que en ese momento el país atravesaba una crisis institucional que lo llevó a tener cinco presidentes en una sola semana. Que las fábricas cerraban y la gente estaba en las calles. Pero algo sucedió: los trabajadores encontraron una nueva forma de organizarse, tomaron la producción a su cargo y lograron sostener a sus familias. Klein describió a este sistema como una nueva forma de hacer funcionar una fábrica y eso es lo que tendremos que hacer a partir del fin del COVID-19: debemos encontrar una nueva forma de hacer las cosas. Y esa nueva forma de hacer las cosas tiene que seguir el ejemplo solidario de las Cooperativas. Esperemos que los artistas que siempre han sido visionarios de los escenarios futuros, nos guíen con sus obras a través de las sombras, con la certeza de que “Lo bueno de esta Edad Media es que después vendrá el Renacimiento”.

Cecilia Medina

Redes, Plataformas, Archivos y trabajos de los artistas que participan en esta nota:

Lucila Amatista - Instagram

Jimena Brescia - Instagram

Milagros Rojas - Revista Sentimental

Ana Gallardo - Instagram La Verdi

Francisco Davicino - Instagram

Lucas Toro - Instagram

Livia Bonelli - Instagram

Lucía Harari - Instagram del proyecto suenios en cuarentena

Lucas Ponce - Instagram

Leo Mayer - Instagram

Mia Superstar

Federico Cittá - Instagram

Federico Cittá - Youtube

Marina Penhos - Instagram Nadia Salem - Instagram

Maruki Nowacki - Soundcloud Diego Frenkel - Instagram

Carolina Martínez Pedemonte - Instagram

Juan Miceli - Canal Youtube

Fátima Pecci - web

Hernán Marina - Instagram

Daniel Santoro - Instagram

Nico Vascellari - Instagram

Paula Pellejero - Instagram

Película - Alberto Greco obra fuera de catálogo (Duración 1:16:00)

Alberto Antonio Romero - Galería Constitución - Instagram

Sopa de Wuhan

http://www.ramona.org.ar/node/69721

Stop trying to be productive

https://www.nytimes.com/2020/04/01/style/productivity-coronavirus.html

Palabras sobre la cuarentena para un libro

https://www.pagina12.com.ar/256335-palabras-sobre-la-cuarentena-para-un-libro

Modos de ver. La vida secreta de las obras de arte en los museos cerrados del mundo.

https://www.clarin.com/revista-enie/vida-secreta-obras-arte-museos-cerrados-mundo_0_P_GSUslGB.html

Frank Snowden. Las epidemias son como mirarse al espejo y puedo decir que no todo es bello.

https://www.lanacion.com.ar/el-mundo/frank-snowden-las-epidemias-son-como-mirarse-al-espejo-de-la-humanidad-y-puedo-decir-que-no-todo-es-bello-nid2348455

Epidemias y poder. Historia, enfermedad, imperialismo.

http://www.ub.edu/geocrit/b3w-278.htm

[1] Sheldon Watts, Epidemias y poder. Historia, enfermedad, imperialismo. Yale University Press. Traducción Carlos Gardini. Editorial Andrés Bello, Chile, Marzo 2000.

[2] Frank Snowden. “Las epidemias son como mirarse al espejo de la humanidad, y puedo decir que no todo es bello”. Domingo 29 de Marzo de 2020, La Nación

[3] La vida secreta de las obras de arte en los museos cerrados del mundo. Modos de ver. Eduardo Villar. Revista Ñ 862. Sábado 4 de Abril 2020.

[if !supportFootnotes][4][endif] https://www.pagina12.com.ar/256335-palabras-sobre-la-cuarentena-para-un-libro

[5] https://www.nytimes.com/2020/04/01/style/productivity-coronavirus.html

[6] https://www.instagram.com/studio.quarantine/

[7] https://m.youtube.com/watch?reload=9&v=GPdXkIFqsu4

[8] https://www.youtube.com/watch?v=c_IwR6gPtVM&feature=share&fbclid=IwAR3unQ_iCLycsb4gg9KAVf1YdKBYQpeyN2lvtxfA99qdNB4YQVxqBnHKNLw

[if !supportFootnotes][9][endif] http://www.ramona.org.ar/node/69721

[10] https://www.artnews.com/art-news/news/phillips-collection-pandemic-art-wellness-1202683082/

[11] https://therisingmajority.com/

[12] REP, Domingo 16 de Marzo de 2020, Diario Página 12