EL ARTE COMO EXPERIENCIA VITAL


A lo largo de más de noventa años, Héctor Cartier, iluminó el mundo del arte con sus hallazgos sobre la percepción y los estudios de color. Desde su Chivilcoy natal, sus viajes a Europa, sus clases en los centros educativos de arte de la ciudad de Buenos Aires y La Plata, sembró sus ideas en las ávidas miradas de estudiantes que luego nos deleitarán con magistrales obras.


Antes de conocer en Junín a quien fue su esposa y traductora, los textos más inaccesibles de su tiempo fueron traducidos para él por Hermanos Capuchinos que residían en O´Higgins. Debemos a la generosidad de ellos que los saberes de la Bauhaus hayan sido transmitidos por Cartier a los ávidos estudiantes de la Cárcova, la Prilidiano Pueyrredón y de La Plata.


Héctor Cartier centró la educación artística en la fenomenología de la percepción, no historicista, sino en el modo en que el ojo percibía. Los tres ejes en los cuales se basaba son los fundamentos morales, la teoría del color y la composición. Su actitud budista imprimía a cada color una poesía zen. En sus pinturas traduce la armonía del universo y en el centro de la imagen se identifican el yin y el yang.


Sus investigaciones fueron realizadas con una amplia mirada humanista y su formación como alumno de Pío Colivadino y Pompeo Boggio, son algunas de las características más relevantes para comprender la brillante carrera y su inconmensurable contribución para el arte argentino. Alumnos como Rogelio Polesello, Roberto Aizenberg, Guillermo Roux y Julio Le Parc han dado testimonio de la influencia que en sus obras ha tenido Cartier, de cómo les abrió la mirada a un mundo diferente al que ofrecía la educación artística tradicional.


El Museo Pompeo Boggio de Chivilcoy contiene la mayor parte de su obra: retratos, flores, naturalezas muertas y ejercicios de color fueron donados en parte por Cartier en mi vida y el resto como legado a su muerte. Su biblioteca personal también fue donada al museo y hoy se encuentra en el marco de la Escuela de Artes Visuales. Su generosidad le sobrevive y la exhibición que el museo ha realizado recientemente, permite observar de cerca hasta su paleta (enmarcada junto a un pincel).


Los adjetivos que podríamos utilizar para describir las características de las obras se quedan cortos ante la posibilidad de contemplarlas de cerca. La luz que nos transmiten los ramos de flores, la templanza de la mirada de los personajes retratados, la composición de los ejercicios de color, todos y cada uno de ellos desbordan en talento.


Un lujo de esta exhibición es la posibilidad de ver de cerca los dibujos del retrato del General José de San Martín junto a la pintura que nos resulta de lo más familiar porque está en el imaginario argentino y porque es una de las más utilizadas en medios gráficos y textos escolares. Que la autoría de Cartier de esta famosa imagen sea prácticamente desconocida es una más de las curiosidades alrededor de este genial artista y maestro.

Pocas veces se le reconoce a los maestros su rol fundamental en el desarrollo de las habilidades de sus alumnos, sea esta entonces la excepción para visibilizar a quien le debemos poder disfrutar de las obras de los hoy considerados grandes maestros del arte argentino.


Cecilia Medina



El arte como experiencia vital, Conferencia, La Plata, Julio 1963

https://www.hectorcartier.com/hector

Testimonio de su sobrina Teresa Cartier en entrevista virtual realizada el 26/6/20

Catálogo de la exhibición Transición Buenos Aires- París del Museo Nacional de Bellas Artes, 2019

Exhibición Las Joyas de Cartier, Museo Pompeo Boggio, Chivilcoy, Julio 2022