TIERRA DEL CALDÉN
- marinaceciliamedin
- 20 dic 2025
- 2 Min. de lectura

“La tierra del caldén, airosa y brava,
sangría india de ínclito linaje,
de mi andariega vida hizo su esclava”
Arturo Alberto Cestino
Al igual que los herbarios que documentan las expediciones científicas españolas al territorio que los marinos dieron por llamar Nuevo Mundo, el estudio del caldén realizado por Julieta Schab comparte con éstos la cualidad de equilibrio entre arte y ciencia. Sin siquiera proponérselo, su obra reviste una sensibilidad más cercana al Códice Badiano que a los citados registros de recolección, porque Schab nos acerca al caldén en su propio suelo. Su trabajo nos enseña que cuando hablamos de suelos y plantas, necesitamos pensar en ellos como una relación y no como conjunto de objetos: el suelo es necesario para conocer la vegetación y la vegetación es necesaria para conocer el suelo.
La observación y la experiencia como fundamento de la razón, fueron las bases del pensamiento científico de los exploradores. Por tratarse de una investigación artística, el proceso desarrollado por Schab implicó además la participación activa de las emociones que en cada instancia tuvieron lugar. La imposibilidad de controlar lo que sucede en la imagen, el rol del viento y la tierra sobre el vidrio, la particularidad del resultado al modificar la proximidad física ante el caldén, su textura, su dimensión y su majestuosidad, todo ello queda poéticamente de manifiesto por sobre la racionalidad del procedimiento.
Una de las características que hace a esta obra una excepción en el arte contemporáneo actual es la coherencia artística de su proceso: desde el modo en que Schab piensa la imagen, los medios que utiliza para su creación hasta la forma de presentarla ante Ustedes. Fue necesario el armado de un estudio portátil en su propio medio de transporte para tomar con cámara estenopeica las imágenes de cada uno de los caldenes que se encuentran hoy en la sala. La decisión de utilizar como soporte el colodión húmedo sobre vidrio nos habla del valor que la artista le atribuye al trabajo artesanal que esta técnica requiere.
Los kilómetros recorridos por Schab en la vasta llanura pampeana son el escenario de paisajes detenidos en el tiempo. En silencio, nos interrogan acerca de lo vivido por caldenes de más de trescientos años: los ecos de un mar que los precedió, las luchas por poseer el suelo en el que están enraizados o los vientos y el fuego que intentaron infructuosamente llevarlos con ellos.
¿Podrá lograr Schab eternizar en un trozo de vidrio la poética lucha del caldén? Aún y a pesar de su fragilidad, el vidrio recuerda haber sido un grano de arena antes de que el tiempo y las altas temperaturas moldearan su dureza. Dureza que hoy es soporte de la imagen. Imagen que sostiene en sí misma todos los tiempos: la intrínseca lucha de toda obra de arte.
Cecilia Medina
El Libellus de medicinalibus indorum herbis, también conocido como Códice De la Cruz-Badiano, Códice Badiano o Códice Barberini, es el primer tratado que describe las propiedades curativas de las plantas americanas empleadas por los mexicas. Martin de la Cruz y Juan Badiano. En Latín y Nahuatl, 1552.
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